O facsímile a novela Unos años de emigración en Buenos Aires publícase en libre descarga

O volume de Luis Sánchez Abal súmase á colección Clásicos da Emigración do Consello da Cultura Galega

"La ciudad, apacible y antañona, no era campo propicio a las pretensiones de Aurelio Monterrey, joven instruído, ambicioso e inquieto, que leyera mucho y viajara poco". Deste xeito comeza a novela Unos años de emigración en Buenos Aires, que publicou en 1917 o xornalista e escritor Luis Sánchez Abal. A obra está dispoñible deste este 25 de febreiro para libre descarga no web do Consello da Cultura Galega no marco da colección "Clásicos da emigración", que a entidade mantén en colaboración coa Secretaría Xeral da Emigración.

A novela, que ten unha alta carga de autobiografía, repasa a vida dun emigrante novo na Arxentina de comezos de século, e aproveita para facer un ácido retrato da colectividade galega emigrada ao país americano. Deste xeito, o autor explica como o protagonista "había encontrado un portero insolente; un ordenanza engreído y un zapatero con ribetes de literato. En los meses que llevaba de estadía, tuviera ocasión de ver convertido en mozo de café a un tenedor de libros, en hotelero a un filósofo revolucionario y en gran señora a una buscadora de menor cuantía; pero creyó que aquellos eran cambios aislados, esperaba que los núcleos colectivos continuaran íntegros, con toda su prístina sencillez y naturalidad; ¡y no era así!

Bien se comprendía que la metamorfosis fuera completa: hablaban en difícil, pensaban en absurdo, querían imitar al señorío. Únicamente, y como una misericordia de Dios, permanecía inalterable el amor a la patria lejana. No obstante, sin ser un gran psicólogo, podía afirmarse que aquellos hombres de smoking, pantalón a rayas y corbata chillona, y aquellas mujeres de blusa verde, falda azul y peinados extraordinarios, recargados de chafalonía y baratijas, eran en gran parte los causantes de que la leyenda embaucadora del oro ganado a manos llenas, continuase rodando por tierras de España y trayendo a incautos."

As críticas do autor non quedan só no culto ás aparencias que se daba na colectividade galega, senón que tamén alcanzan a aqueles que renegaban da súa orixe. "Manoliño, como le llamaban todos, si bien su nombre era José, naciera en un villorrio próximo a Lugo, y era de lo más zote, cerril y majadero que la tierra del Sacramento mandara a estos países. Para aquel necio, que andaba con dos pies, por costumbre, nada había tan malo como su patria. En ella, al babosear de aquel descastado, se comía poco, se dormía en pocilgas y se vivía miserablemente.

En vano Aurelio quiso convencerlo de su error y de lo pernicioso de su propaganda; Manoliño no quería saber de patriotismo.

Huyendo de un proceso por ataque a mano armada, embarcó clandestinamente en La Coruña. Del villorrio al tren, de éste al barco y del camarote a Buenos Aires, la enorme ciudad asombró sus retinas, acostumbradas a la calma de los valles y de las montañasEl cuello planchado, la corbata de vivos colores y el smoking de mozo de café lo despertaron a la realidad de su nueva vida. Veinticinco pesos, casa, comida y propinas eran lo bastante para satisfacer las ambiciones del lugareño. Aquello de que por dos pesos podía regodearse con unas mundanas tan copiosamente trajeadas, como las señoritas que a veces pasaban en automóvil por su aldea, acabó de sacar de quicio al asombrado rapaz, y para él no hubo más patria, ni más Dios, ni más mundo que la Argentina.
¡Cuántos Manoliños habrá por ahí, fomentando con su estulticia el descrédito de España!"

A edición facsimilar que agora se presenta está acompañada cun estudo crítico a cargo dos historiadores Xosé M. Núñez Seixas e Ruy Farías Iglesias.